Una nueva lima para crear un glide path

La creación de una vía de deslizamiento o glide path desde la entrada del conducto en la cámara pulpar hasta el foramen apical es el primer paso para poder prepararlo. Hay acuerdo general en que la primera lima que ha de alcanzar el foramen es una K 10 (excepcionalmente recurriremos a un calibre 08 o 06 previamente). La manera más clásica de efectuar un glide path es mediante el uso de una lima K 10, ligeramente curvada en su punta, hasta alcanzar el foramen apical mediante ligeros movimientos como los de dar cuerda a un reloj, lo que se verifica con un localizador apical electrónico. Se hacen unos cuantos movimientos lineales para conformar una vía de paso para la lima 10. A continuación efectuamos lo mismo con limas K 15 y 20 con lo que ya podemos preparar el conducto con técnicas manuales coronoapicales o bien con sistemas rotatorios de níquel-titanio. Una alternativa a las limas K para confeccionar una vía de deslizamiento son las limas ProFinder /Dentsply Maillefer), conicidad del 2% y calibres 10, 13 y 17, algo más rígidas en la punta y más flexibles en el resto de la porción cortante. Una vez se ha permeabilidad el conducto radicular con una lima K 10 podemos completar el glide path con limas rotatorias. Hasta el momento existían cuatro sistemas: Path File (Dentsply Maillefer) con conicidad del 2% y calibres 13, 16 y 19, Scout RaCe (FKG) con conicidad del 2% y calibres 10, 15 y 20, RaCe ISO (FKG) de calibre 10 y conicidades del 2%, 4% y 6%, todas ellas de sección cuadrada. El sistema G-Pilot (Micro-Mega), de sección en forma de hélice, presenta dos instrumentos rotatorios de calibres 12/.03 y 17/.03. Con todos ellos se ha obtenido buenos resultados. Creo primordial familiarizarse con uno de ellos para un mejor uso, mejor conformación y menor riesgo de rotura. Proximamente, Dentsply Maillefer presentará una sola lima para conformar el glide path tras el paso de una lima K 10.Se denomina ProGlider, es de sección cuadrada y en los últimos milímetros de su punta tiene un calibre 16/.02; el resto de su segmento cortante en dirección coronal presenta una conicidad variable mayor. De este modo, se conseguirá con un solo instrumento conformar un glide path con un calibre en la zona apical de 16/.02 y una morfología total con una conicidad mayor que con los otros sistemas. Habrá que esperar a que las investigaciones demuestren una mejor conformación con este instrumento y una mayor facilidad para preparar luego la totalidad del conducto mediante los distintos sistemas rotatorios de níquel-titanio.

PROTAPER NEXT

Hace 12 años salió al mercado un sistema de instrumentos cuyas características principales eran las siguientes: en cada instrumento la conicidad era variable en su segmento cortante en función de su localización desde la punta del mismo; por otro lado, con el primer instrumento ya se alcanzaba la longitud de trabajo. Era una preparación coronoapical desde el primer instrumento. Inicialmente su sección tenía la forma de un triángulo equilátero con los lados convexos hacia el exterior. Para mejorar su flexibilidad surgió el ProTaper Universal en el que se redondeaba ligeramente los vértices del triángulo y los lados convexos presentaban una ligera concavidad para disminuir la masa de metal e incrementar su flexibilidad. Existían dos tipos de instrumentos, los S de Conformación y los F de Acabado, para incrementar la conicidad y el calibre apical: S1 (17/.02), S2 (20/.04) y SX (19/.035); F1 (20/.07), F2 (25/.08), F3 (30/.09), F4 (40/.06) y F5 (50/.05).
Recientemente se ha presentado una nueva modificación de ProTaper denominada Next. Su sección es rectangular, cortando al mismo tiempo dos vértices de su lado largo. Se mantiene la conicidad variable en cada instrumento y se consigue un aumento de su flexibilidad notable. Además, se reduce el número de instrumentos necesarios para conformar los conductos radiculares. Con los dos primeros se pueden preparar la mayoría de conductos. X1 (17/.04) aúna la conformación creada por S1 y S2 (SX se puede utilizar en la zona coronal y media del conducto radicular) y X2 (25/.06) aúna F1 y F2 siendo más flexible por su menor conicidad. En general es suficiente con el uso de X1 y X2 para preparar la mayoría de conductos. Si deseamos ampliar el calibre apical podemos utilizar un sistema de conicidad única del 4% como ProFile Vortex, RaCe, etc calibres 30, 35, 40 etc. o bien, X3 (30/.07), X4 (40/.06) y X5 (50/.06). Nuestra experiencia con ProTaper Next es corta, pero satisfactoria. Los conductos conformados mantienen mejor la forma inicial de los mismos, se elimina menos dentina y se mejora mucho en cuanto al peligro de rotura.
Se trata de un primer apunte clínico de un nuevo sistema de instrumentos sin que tengamos aún la evidencia científica que nos aportarán los artículos de investigación

LA CRISIS ECONÓMICA Y LA PRÁCTICA DE LA ENDODONCIA

La crisis financiera iniciada hace tres años en Estado Unidos de Norteamérica, en septiembre de 2008, se ha extendido por muchos paises del continente europeo. Aunque en España se empiezan a hacer los “deberes”, que deberían haber empezado mucho antes teniendo en cuenta la situación de sobreexceso inmobiliario, visible ya antes de 2008, el triste record de parados sigue aumentando. Las causas son múltiples, pero entre ellas destacaría la miopía o falta de interés (¿o quizás por interés?) de los políticos y responsables que nos ha tocado sufrir en los últimos ocho años. ¿Cómo afectara ello a la práctica de la Odontología en general y de la Endodoncia en particular?.

Los tratamientos endodóncicos están insuficientemente considerados desde el punto de vista económicos respecto a otras especialidades odontológicas. Para muchos colegas son poco rentables. En general se precisa bastante tiempo para realizar el diagnóstico y el tratamiento de conductos radiculares pertinente. Los instrumentos necesarios para efectuarlos lo más correctamente posible son costosos: motores eléctricos, instrumentos de níquel-titanio, localizadores apicales, sistemas de obturación termoplásticos, magnificación (aunque sea con lupas y luz), sin entrar en el tema de la tomografía de haz cónico.

Aunque siempre habrá especialistas que podrán disponer de estos sofisticados dispositivos, no creo que en un país con más de un 20% de paro la mayoría de profesionales puedan disponer de ellos, lo que es frustante para los mismos ya que conocen su existencia, pero en el medio socioeconómico en el que desarrollan su profesión no pueden permitírselo ya que ello redunda en unos honorarios más elevados.

La industria nos ofrece cada día novedades: motores para instrumentación recíproca, motores y limas SAF, nuevos localizadores, dispositivos para obturar los conductos mediante calor sin cables, microscopios……Estoy a favor de la innovación siempre y cuando represente un avance en el diagnóstico o en el tratamiento aunque, desgraciadamente, la mayoría de profesionales y sobre todo los más jóvenes no puedan tenerlos todos.

¿Significa esta situación que no podrán efectuar tratamientos correctos?. No lo creo. Durante muchos años habíamos efectuado tratamientos de conductos radiculares con muchos menos medios, con instrumentación manual y obturando con condensación lateral. Los resultados no eran tan malos; de lo contrario habríamos cejado en el intento. No preconizo volver al pasado, pero sí creo que hay que recordar a los más jóvenes que hay técnicas más sencillas y económicas que les permitirán tratar dignamente las enfermedades pulpares y mantener en buen estado los dientes de sus pacientes. Siempre es mejor un tratamiento endodóncico sencillo, pero correcto, que una extracción.

¿INSTRUMENTACIÓN RECÍPROCA EN 2011?

La preparación de los conductos radiculares mediante rotación mecánica alternante existe desde mediados del siglo XX. El giro era horario y antihorario de 45 o 30 grados. También existían dispositivos mecánicos para efectuar movimientos lineales alternantes. Los resultados de la conformación de los conductos no fueron satisfactorios ya que se producía un notable transporte apical.

Durante el año 2010 se han desarrollado instrumentos y motores para preparar los conductos radiculares con lo que se ha denominado preparación recíproca, principalmente rotatoria, pero también un instrumento y su motor produce un movimiento lineal recíproco.

La preparación rotatoria recíproca ha ampliado el movimiento de giro antihorario a 120 grados y el horario a 60 grados. Para ello se han diseñado instrumentos o limas de níquel-titanio como Reciproc (VDW) o Wave One (Dentsply). En principio, cada conducto se prepara mediante un solo instrumento que avanza hacia apical impulsado por un movimiento de entrada y salida, como de piqueteo, previa creación de una vía de deslizamiento. Tras preparar un diente se desecha el instrumento.

Otro concepto novedoso es el que se propone con la lima SAF (Self Adjusting File) ya que no se trata de un instrumento compacto sino una especie de tubo con las paredes formadas por una malla de alambres que recuerda una celosía, ensanchándose y estrechándose según sea la sección del conducto. El instrumento avanza hacia apical mediante un pequeño golpeteo generado por un motor específico y con irrigación continua. En realidad, se parece a un movimiento lineal recíproco.

¿Darán mejores resultados que la actual rotación horaria continua?. No lo sabemos aún; los primeros artículos de investigación publicados, especialmente con SAF, son prometedores aunque no sabemos qué repercusión clínica tendrán. Al menos suponen un nuevo reto en la preparación de los conductos radiculares. A principios de los años setenta fue el step back, a mediados de los ochenta la eliminación del ángulo de transición y la técnica de fuerzas equilibradas, en la primera mitad de los noventa la rotación horaria continua, a partir de la primera década del siglo XXI rotación recíproca y lima autoajustable o SAF. Quizás, aún es pronto para saberlo.

TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA DE HAZ CÓNICO

   El diagnóstico por la imagen o radiodiagnóstico es de gran interés para el diagnóstico en  endodoncia. Recientemente se ha aplicado en nuestro ámbito la tomografía computarizada de haz cónico. Proporciona imágenes tridimensionales como la tomografía convencional, pero con una irradiación significativamente inferior. Permite observar imágenes periapicales  poco evidentes en las radiografías periapicales. También permite discernir pequeñas alteraciones en la anatomía radicular que pasan inadvertidas en las radiografías. Otras alteraciones que se observan con mayor claridad que mediante la radiografía digital son reabsorciones radiculares externas e internas, fracturas verticales y horizontales radiculares, la calidad de las obturaciones de los conductos radiculares, la distancia de los ápices dentarios de los molares y premolares inferiores al conducto del nervio dentario inferior.

   A pesar del entusiasmo existente hacia la tomografía computarizada de haz cónico tenemos que mencionar algunos inconvenientes: una mayor irradiación sobre el paciente que la ocasionada por una radiografía, la dificultad para localizar el campo a explorar en aras a minimizar la irradiación, la dificultad para diagnosticar las lesiones debido a la falta de familiarización con las estructuras de la zona y el coste económico en una consulta privada. No hay que olvidar la relación coste beneficio. Esta herramienta para el diagnóstico parece ser de gran utilidad; sin embargo, presenta limitaciones en la actualidad, entre ellas la imposibilidad de distinguir entre una lesión granulomatosa y otra quística, por lo que recomiendo un cierto escepticismo hasta que más investigaciones demuestren el impacto clínico que pueda tener. Su elevado costo probablemente dificulte su implantación en una consulta privada. De momento parece estar más indicado en centro universitarios y hospitalarios o en clínicas con varios profesionales trabajando simultaneamente

RAFAEL MIÑANA

A principios de los años setenta, cuando cursaba la especialidad de Estomatología en la Universidad Complutense de Madrid, acudía por las tardes a la consulta de los Drs. Amancio Tomé y José Luis López Álvarez, mis primeros maestros en la profesión, aunque fueran protesistas, sin olvidar a mi padre, odontólogo también y apasionado de la endodoncia. En aquellas consultas pude ver en las placas radiográficas unas magníficas endodoncias realizadas por el Dr. Rafael Miñana, el primer profesional especializado en endodoncia en España y el primero que abrió una consulta limitada a la práctica de la misma. Todo tiene su final y tras más de cuarenta años trabajando en los conductos radiculares de sus pacientes ha decidido poner fin a su actividad profesional. Bien se merece un descanso!.

No deseo realizar una reseña biográfica, pero me gustaría poner de relieve algunos aspectos que creo muy importantes acerca de Rafael Miñana y que posiblemente no conozcan los odontólogos más jóvenes, a sabiendas que olvidaré muchos de ellos. Rafael se especializó en endodoncia en California y fue el primer profesional español que abrió una clínica en Madrid dedicada en exclusiva a la práctica de la endodoncia a finales de los años sesenta. En ella ejerció como profesional y como Maestro. Su consulta estuvo abierta a los compañeros que acudieron a ella. Allí se formaron bajo su tutela un importante porcentaje de los actuales endodoncistas españoles, incluido su hijo Miguel. Sin ningún apoyo institucional, consiguió entusiasmar y formar un gran número de especialistas en endodoncia que actualmente están ejerciendo en toda España. Tuvo incluso tiempo para ejercer la docencia universitaria en la Universidad de Valencia, su ciudad.

Fundó con un grupo de compañeros la Asociación Española de Endodoncia (AEDE) hace más de treinta años. AEDE, de la que fue también presidente, ha sido y sigue siendo el núcleo y motor de los endodoncistas de España, además de enlace con la Asociación Ibero Latinoamericana de Endodoncia y la European Society of Endodontology. Personalmente, Rafael Miñana ha acudido año tras año a los congresos de la American Association of Endodontists, lo que ha facilitado que impartieran cursos y conferencias en los congresos de AEDE personalidades relevantes de la endodoncia mundial.  La American Association of Endodontists le nombró recientemente Miembro de Honor, galardón muy difícil de alcanzar y el primer español que lo consigue.

Estoy seguro que olvido numerosos aspectos importantes de su vida profesional. Pero, al menos, deseo rendir mi personal afecto al Dr. Rafael Miñana por su brillante trayectoria y por su gran contribución a la propagación de la endodoncia en España.

Hasta siempre Rafael

El endodoncista ambulante

La especialidad de Endodoncia existe en Estados Unidos de Norteamérica desde 1964. En España y en la mayoría de paises europeos aún no es una especialidad oficial. La Unión Europea solo acepta de momento dos especialidades: la Ortodoncia y la Cirugía bucal. No obstante, a finales de los años sesenta del pasado siglo, el Dr. Rafael Miñana abrió en Madrid la primera consulta con práctica limitada a la endodoncia. En los años setenta y ochenta principalmente, en muchas ciudades de España se abrieron consultas con práctica limitada a la endodoncia. A finales del siglo XX e inicios del XXI la situación está cambiando de modo radical lo que afecta a las consultas mencionadas y a los nuevos odontólogos que se especializan en Endodoncia. M uchas son las causas que han contribuido a ello; pero destacaremos alguna. La proliferación excesiva de facultades de Odontología, públicas y privadas, por interés crematístico o de poseer cada Universidad el mayor número de facultades posible, sin tener en cuenta las necesidades de la población, ni una planificación de las necesidades futuras en función del crecimiento de la población ha dado lugar a un número excesivo de odontólogos. Ello ocasiona un cambio de la situación profesional: cada vez más los nuevos odontólogos no se plantean crear su propia consulta sino trabajar como asalariados o bajo comisión para otro profesional, o para empresas que han creado clínicas dentales con la finalidad de toda sociedad mercantil: la obtención del máximo beneficio. Ello desvirtúa la clásica relación profesional-paciente que se basaba en otros principios: diagnosticar y tratar las enfermedades bucales de los pacientes, una relación de confianza entre profesional y paciente que, lógicamente, también permitía obtener beneficios al profesional.

La existencia de formación post-graduada en la Facultades de Odontología ha permitido a muchos estomatólogos y, sobre todo, odontólogos especializarse en Endodoncia, aunque sea de forma no oficial en España. Lo triste es que la inmensa mayoría no han podido ni podrán tener su consulta. La mayoría tienen que aceptar trabajar para un tercero y, en general, para varios con lo que muchos no pueden decidir el tiempo que desean dedicar a sus pacientes, los instrumentos y técnicas que creen más adecuados, los honorarios pertinentes. Su capacidad de decisión está gravemente mermada. En bastantes casos, la conciencia ética del endodoncista le inclina a ir de clínica en clínica llevando consigo un motor eléctrico, un localizador apical o un sistema de obturación. Por ello el título que encabeza estas líneas se denomina “El endodoncista ambulante”, que no implica ningún aspecto peyorativo, al revés, una tristeza ante una situación que una correcta planificación por parte de las autoridades políticas, administrativas y universitarias hubieran podido evitar

Tecnología en endodoncia y sostenibilidad

En las dos últimas décadas la aparición de aparatología e instrumental en el campo de la endodoncia se ha incrementado de forma vertiginosa. No podemos quedarnos estancados, pero creo que hay que analizar las ventajas que aportará a la mejoría de nuestros diagnósticos y tratamientos antes de lanzarnos a aceptar cualquier innovación.

La mayoría de las novedades han representado una mejor práctica clínica. Los nuevos instrumentos rotatorios de níquel-titanio nos permiten mejorar la conformación de los conductos y, con ello, eliminar mejor el contenido de los mismos. La cantidad de sistemas existentes plantea la duda de si hay uno significativamente mejor que los demás. La evidencia científica nos demuestra que con ellos no se consigue instrumentar todas las paredes de los conductos radiculares, a lo sumo algo más del 60%. Esta constatación ha determinado un mayor interés de los investigadores sobre las soluciones y las técnicas de irrigación: presión positiva con agujas de orificio lateral, agujas revestidas de cerdas de cepillo, instrumentos plásticos rotatorios, energía ultrasónica y sónica, dispositivos de presión negativa. Los localizadores electrónicos apicales han mejorado mucho nuestra capacidad de localizar el límite apical de la preparación del conducto. Múltiples dispositivos nos facilitan una mejor obturación de los conductos radiculares plastificando la gutapercha de modo bastante más simple que la clásica técnica de Schilder. En cuanto al diagnóstico, si bien la digitalización de imágenes no mejoró mucho la capacidad de diagnóstico sí tuvo ventajas como el almacenamiento de las imágenes o su posterior tratamiento. La tomografía computarizada de haz cónico ha dado lugar a muchas investigaciones este año; en ellas se demuestra su mejor capacidad para el diagnóstico que una simple radiografía periapical. Por otra parte, tanto la flujometría con láser Doppler como la oximetría de pulsación son mucho más precisas que las pruebas térmicas y eléctricas para determinar el nivel de salud pulpar.

¿Puede un endodoncista en su clínica privada mantener este incremento de innovaciones?. Al fin y al cabo se trata de inversiones que hay que rentabilizar teniendo en cuenta los honorarios más bien moderados de los tratamientos endodóncicos en España. Creo que no nos queda otra opción que poner al día nuuestras técnicas diagnóstica y terapéuticas en bien del paciente, acompañado de un análisis de la relación coste-beneficio.  Por ello, ¿es sostenible en una clínica privada de endodoncia la adquisición de todas las novedades que aparecen en el mercado?. Lo veo difícil aunque creo que tenemos que actualizar nuestros dispositivos e instrumentos con frecuencia tras una valoración de su eficacia a través de las publicaciones científicas. No es lo mismo adquirir un sistema de instrumentos nuevo para preparar los conductos radiculares que un nuevo localizador apical por el simple hecho que tenga una frecuencia más o una pantalla más sugestiva.

Irrigación de los conductos radiculares. ¿Existe una técnica ideal?

Hay acuerdo general en que la irrigación es tan importante como la conformación de los conductos radiculares para conseguir el éxito en endodoncia ya que es la clave para conseguir la limpieza y desinfección de aquellos. Desde hace tiempo sabemos que la agitación de la solución irrigadora incrementa su eficacia ya que favorece la limpieza de las paredes irregulares de los conductos, de los istmos y de los conductos laterales y accesorios.

Para agitar la solución existen técnicas manuales: jeringas y agujas diversas con orificio en la punta o lateral, cepillos como Endobrush (C&S, Ontario, Canadá), NaviTip FX (Ultradent, South Jordan, UT, EUA) que es una aguja calibre 30 recubierta por cerdas como si fuera un cepillo y, por último, agitar la solución con una punta de gutapercha maestra. Como técnicas mecanicas existen cepillos rotatorios accionados a 300 rpm como Canal Brush (Coltene/Whaledent, Langenau, Alemania), irrigación continua con el sistema Quantec-E (SybronEndo, Orange, CA, EUA), energía sónica de baja frecuencia (1-6 KHz) con dispositivos como MM1500 (Medidenta, Woodside, NY, EUA) y limas Rispisonic o bien el sistema EndoActivator (Dentsply Tulsa, Tulsa, OK, EUA) con unas puntas de polímero de distintos calibres, energía ultrasónica con irrigación continua e instrumentación simultánea o con activación pasiva de la solución mediante una lima endosónica de pequeño calibre (10, 15) sin contactar con las paredes. Por último, dispositivos con presión alternante como la tecnología sin instrumentación de Lussi y cols, el sistema EndoVac (Discus Dental, Colver City, CA, EUA) que emplea una presión negativa y el sistema RinsEndo (Durr Dental, Bietigheim-Bissinger, Alemania) con una aguja abierta en los últimos milímetros de su extremo por donde surge la solución con una oscilación de 1,6 Hz.

Con todos los sistemas múltiples investigaciones demuestran unas paredes más limpias, con menos capa residual, que con la irrigación mediante jeringa y aguja, aunque las diferencias son menores en la zona apical. Con todo, y de acuerdo con Gu y cols (1), la duda es si el empleo de estos sistemas tiene una repercusión clínica, es decir, si con ellos se obtiene un mayor éxito clínico que mediante la irrigación con una aguja de orificio lateral. Es posible que lo más importante sea generar un volumen grande de solución irrigadora.

(1) Gu L-S, Kim JR, Ling J, Choi KK, Pashley DH, Tay FR. Review of contemporary irrigant agitation techniques and devices. J Endod 2009; 35: 791-804.

Influencia de la rotura de una lima en el resultado del tratamiento

Todos hemos tenido el disgusto al efectuar algún tratamiento de conductos radiculares de comprobar la rotura de algún instrumento que ha quedado en el interior de los mismos. Casi siempre se rompe la parte apical de la lima a 3 milímetros de la punta de la misma, en D3. La primera reacción es de disgusto y sensación de frustración; pero todos los que hacemos tratamientos endodóncicos la hemos experimentado. Creo que desde que empleamos instrumentos de níquel-titanio con instrumentación mecánica rotatoria continua, especialmente al principio,los disgustos aumentaron. Distintos estudios evidencian un porcentaje de roturas en alrededor de un 5% de dientes tratados. El factor que más influye en la rotura es la habilidad del profesional. La preparación de una vía de deslizamiento con limas K manuales es una de las mejores conductas a seguir para prevenir una futura rotura.

Lo primero que hay que hacer si se nos rompe un instrumento es no perder la calma y planificar una estrategia para retirar el instrumento roto o conseguir pasar por su lado (bypass) para alcanzar y preparar la zona apical. Con todo, en la mayoría de investigaciones publicadas, si el instrumento roto está en la zona apical, en curvaturas y en bicúspides este objetivo solo se consigue en aproximadamente un 50% de los casos. ¿Significa esto que estamos abocados al fracaso?. No lo creemos. Influirá en el pronóstico el hecho de que la patología previa fuera pulpitis o necrosis con periodontitis, el que se nos rompa la lima al inicio de la preparación o cuando ya hemos limpiado el conducto con instrumentos de calibre inferior, si está el fragmento metálico en la zona apical o más hacia coronal, ya que en este caso la zona apical del conducto no la podemos instrumentar ni limpiar.

Mi consejo es intentar sobrepasar el instrumento roto con limas manuales de acero inoxidable de pequeño calibre y terminar la preparación con limas K. Si no puedo retirarlo o sobrepasarlo, preparo el conducto hasta el instrumento, irrigando abundantemente, activando la solución irrigadora con una lima ultrasónica calibre 15, con la intención de que la solución de irrigación pueda pasar entre el instrumento y las paredes de la dentina y consiga limpiarla y desinfectarla. Seco a continuación y obturo el conducto con gutapercha termoplastificada, preferentemente con la técnica de la onda continua, ya que con ella ejercemos presión hacia apical con el atacador y el  sellador y la gutapercha plastificada  es posible que ocupen el espacio entre la kelicoidal del instrumento y las paredes del conducto.

Spili y cols (1) publicaron una insvestigación clínica que nos puede dar esperanza cuando nos encontramos en esta situación frustrante. Trataron 8.460 dientes con pulptis y periodontitis. Sufrieron un 3,3% de roturas. La reparación clínica y radiológica fue exitosa en los dientes con pulpitis en el 94,5% y en el 91,8% cuando hubo rotura. En los dientes con periodontitis el resultado fue exitoso en el 92,9% y en el 86,7% cuando se produjo una rotura. Concluyeron que el pronóstico no se afectaba de manera significativa.

Seamos cuidadosos en la preparación de los conductos radiculares y, si sufrimos la rotura de un instrumento y no podemos sobrepasarlos, preparemos lo mejor que podamos el resto del conducto y obturémoslo lo mejor posible. No siempre representa un fracaso.

(1) Spili P, Parashos P, Messer KK. The impact of instrument fracture on outcome of endodontic treatment. J Endod 2005; 31: 845-50.